Resumen para entender el juego
Clasificar la Basura es un juego de reciclaje online y gratuito en el que los residuos salen disparados por toda la pantalla. Hay que cogerlos al vuelo y meter en el contenedor solo los que le corresponden. Se pierde una vida al meter un residuo que no corresponde, y también al dejar escapar uno que sí. Incluye los contenedores de España y los de México y está adaptado para niños de 6 a 10 años.
Cómo jugar a Clasificar la Basura
Elige dónde vives antes de empezar
La primera pantalla pregunta el país, porque los contenedores cambian de un sitio a otro. En España hay un contenedor para cada tipo de residuo: papel, vidrio, envases y orgánico. En México el juego usa los tres de Ciudad de México: el verde para lo orgánico, el gris para todo lo reciclable junto y el naranja para lo que ya no se recicla.
Coge al vuelo lo que va en ese contenedor
Los residuos salen disparados desde abajo y cruzan la pantalla. Cógelos con el ratón o con el dedo y lánzalos dentro del contenedor, pero solo los que le corresponden. Los que van en otro sitio se dejan pasar.
Cuándo se pierde una vida
Se pierde una vida al meter en el contenedor un residuo que no le corresponde, y también al dejar escapar uno que sí. Las dos equivocaciones cuestan igual, y solo tienes tres vidas: ni funciona cogerlo todo por si acaso ni quedarse quieto.
Primero, un contenedor cada vez
Los primeros niveles trabajan con un solo contenedor cada vez, y se superan con diez aciertos. Al terminar cada uno recibes una estrella por cada vida que te haya sobrado, hasta tres.
Después se desbloquean cuatro modos más
Al superar los niveles de aprendizaje se abre el primero de otros cuatro modos de juego, y cada uno que superas abre el siguiente: contenedor oculto, dos contenedores a la vez y, por último, cuenta atrás y uno sin fin, que se abren juntos.
Modos de juego
Contenedores de aprendizaje. Es la primera fila, y por donde se empieza. Sale un contenedor solo, con su nombre escrito en el frente, mientras por delante vuela de todo: aquí se aprende qué le corresponde a cada uno. Hay un nivel por cada contenedor del país elegido, y superarlos todos es lo que abre el primero de los modos siguientes.
Contenedor oculto. Entra tapado, en silueta y con un interrogante, y no se descubre hasta un segundo después. Empiezas la ronda sin saber cuál te ha tocado.
Doble contenedor. Salen dos a la vez, distintos y separados en la pantalla. Aquí ya no basta con saber si un residuo va o no va: hay que decidir a cuál de los dos, que es lo que se hace de verdad delante de una fila de contenedores.
Cuenta atrás. Empiezas con 45 segundos para los diez primeros aciertos. Cada ronda que completas suma otros 30 segundos al tiempo que te quedaba, así que jugar bien alarga la partida. Cuando restan diez, el reloj avisa en ámbar.
Sin fin. No se puede terminar: el ritmo sube un nivel cada veinte segundos y lo único que cuenta es cuánto aguantas. Debajo quedan apuntadas tu última partida y la anterior, para comparar.
Opciones de configuración
Los ajustes se abren desde el propio juego y se guardan para la siguiente partida.
- País. Decide qué contenedores salen y, con ellos, cuál es la respuesta correcta de cada residuo.
- Dificultad. Fácil, Media o Difícil. Lo que cambia es el tiempo que cada residuo pasa en el aire.
- Rótulo de los contenedores. Se puede quitar. Sin él hay que reconocerlos por el color y la forma en lugar de leerlos.
Tips y trucos
- Mira el material, no la forma ni el color. La mayoría de los fallos vienen de decidir por el aspecto de un envase en lugar de por lo que es.
- No hace falta cogerlo todo. Por delante vuela de todo, y solo una parte le corresponde al contenedor que tienes delante.
- El corazón solo sale cuando te falta una vida. Basta con tocarlo para recuperarla.
- Si fallas con residuos que sabes clasificar, seguramente vas con prisa. Baja la dificultad y prueba otra vez.
- Las estrellas premian no fallar, no la velocidad. Son las vidas que te quedan al superar el nivel.
Controles
Ordenador:
- Clic izquierdo = coger un residuo al vuelo
- Clic izquierdo + arrastrar = lanzar el residuo hacia el contenedor
- Clic izquierdo sobre el corazón = recuperar una vida perdida
Pantalla táctil (móvil, tableta, pizarra interactiva…):
- Pulsar = coger un residuo al vuelo
- Arrastrar con el dedo = lanzar el residuo hacia el contenedor
- Pulsar sobre el corazón = recuperar una vida perdida
Para familias y docentes
Beneficios educativos
Con cada residuo hay que decidir en un par de segundos si le corresponde a ese contenedor. Esto es lo que se practica:
- Acertar no es solo meter en el contenedor los residuos que le corresponden. También es reconocer los que no y dejarlos pasar.
- Clasificar por el material y no por la apariencia, que es de donde sale la mayoría de los errores al separar en casa.
- Con dos contenedores a la vez ya no basta con saber si algo se recicla: hay que decidir a cuál va, que es lo que se hace delante de una fila de cubos.
- Mantener la atención cuando el contenedor entra tapado o cuando la cuenta atrás aprieta.
- Conocer los contenedores de tu propia ciudad: los mismos 24 residuos se reparten de otra manera en España y en México.
Objetivos de aprendizaje
- Decidir, con cada residuo, si le corresponde al contenedor que hay delante.
- Separar papel, vidrio, envases y restos orgánicos por el material del que están hechos.
- Reconocer que la apariencia de un envase no siempre dice a qué contenedor va.
- Elegir, entre dos contenedores a la vez, cuál corresponde a cada residuo.
- Nombrar cada contenedor con la palabra que lleva escrita en el frente.
Cuándo jugar
Encaja a partir de los 6 años, cuando el niño ya separa en casa y empieza a preguntar por qué una cosa va a un sitio y no a otro. Funciona bien justo después de sacar la basura juntos: lo que acaba de ver en los contenedores de la calle se parece a lo que sale en la pantalla, aunque no siempre coincide: el gris de restos de España, por ejemplo, no aparece en el juego.
Acompañamiento adulto
Las primeras partidas van mejor acompañadas, y no para dar la respuesta: basta con preguntar «¿ese va aquí?» mientras el residuo todavía vuela. El juego no explica en ningún momento por qué un objeto va donde va, así que esa parte es del adulto. Si el ritmo agobia, en los ajustes hay tres dificultades y la más suave deja el residuo bastante más tiempo en el aire. El brik es la conversación que más da de sí.
Tiempo recomendado
10 a 15 minutos por sesión. Un nivel se completa en un par de minutos, así que es fácil parar en un buen momento en lugar de cortar a mitad.
Preguntas para conversar
- ¿Hubo algún envase que te hiciera dudar? ¿Qué acabó decidiéndote?
- ¿Qué contenedores hay en nuestra calle? ¿Son los mismos que salen en el juego?
- ¿Hubo algún residuo que metiste sin estar seguro del todo?
Uso en aula
Va bien en pizarra digital con el grupo decidiendo en voz alta mientras el residuo vuela: cada uno tarda unos segundos en cruzar la pantalla y ahí cabe el debate. Si al grupo se le queda corto, la dificultad se baja en los ajustes y el vuelo se alarga. También funciona como rincón individual en tablet después de una salida al punto limpio. Cambiar el país a mitad de la sesión abre la comparación entre dos sistemas de recogida sin material adicional.
Aprendizajes trabajados
Encaja en educación ambiental: separar la basura en casa y llamar a cada contenedor por su nombre, que a estas edades es contenido y no un detalle. Y entrena algo que no se ve en la nota: aguantar las ganas de coger todo lo que pasa, porque por delante vuela de todo y solo una parte va en el contenedor que hay en pantalla.
Separar la basura en casa según los contenedores que hay en su ciudad
Frenar las ganas de coger todo lo que pasa por delante
Evaluación propuesta
El marcador solo cuenta la mitad: sube con los aciertos, pero no suma nada cuando el niño deja pasar bien un residuo que no iba ahí, y esa es la otra mitad del ejercicio. Con mirar los primeros 30 segundos de un nivel suele bastar. Si coge los residuos que van y deja pasar el resto, ya sabe qué entra en ese contenedor. Si va a por todo lo que vuela, o si no se mueve, todavía está reaccionando en vez de clasificando.
Extensiones / actividades complementarias
- Antes de jugar: vaciar una papelera del aula sobre una mesa y clasificar lo que salga con los mismos nombres que usa el juego.
- Después de jugar: cambiar el país en los ajustes y buscar los residuos cuyo destino cambia entre España y México.
- Quitar el rótulo de los contenedores en los ajustes y repetir un nivel, para obligar a reconocer el contenedor en lugar de leerlo.
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Preguntas frecuentes
Clasificar la Basura es un juego de reciclaje online y gratuito para niños de 6 a 10 años. Los residuos salen disparados por toda la pantalla y hay que cogerlos al vuelo y meter en el contenedor solo los que le corresponden.
Al empezar pregunta el país, porque los contenedores no son iguales en todas partes. En España hay un contenedor para cada tipo de residuo: papel, vidrio, envases y orgánico. En México el juego usa los tres de Ciudad de México: el verde para lo orgánico, el gris para todo lo reciclable junto y el naranja para lo que ya no se recicla. Hay 24 residuos de siete materiales, y el contenedor donde va cada uno no siempre es el mismo en los dos países.
Se empieza con un contenedor cada vez y después se desbloquean, por escalones, cuatro modos más: contenedor oculto, dos contenedores a la vez, cuenta atrás y un modo sin fin. Se juega desde el navegador, en ordenador, tablet o móvil, sin descargas ni registro.
Sí. Aprender a Reciclar es el nombre anterior de esta misma página. El juego que hay ahora es una versión rehecha: cambió la mecánica, se pasó de 8 residuos a 24, se añadió el selector de país y se sumaron los cuatro modos de reto. El enlace de siempre sigue funcionando.
A partir de los 6 años. A esa edad el niño ya distingue los materiales y puede leer los nombres de los contenedores, que es parte de lo que se aprende aquí. Encaja bien hasta los 10. Antes de los 6 cuesta aguantar las ganas de ir a por todo lo que vuela, así que para esas edades conviene una versión con menos contenedores.
Porque la respuesta correcta depende de dónde vives, y ese es justo el contenido. Los dos sistemas no coinciden: en España hay un contenedor para cada tipo de residuo, y en Ciudad de México, cuyo sistema usa el juego, son tres, con uno que recoge junto todo lo reciclable.
Hasta el color engaña, y por eso cada contenedor lleva su nombre escrito en el frente: el verde es el del vidrio en España y el de lo orgánico en México. Hay incluso un residuo que cambia de destino de un país al otro, y descubrir cuál es parte del juego.
El país no se adivina por el idioma ni por la conexión: se pregunta, para no enseñar el sistema equivocado.
Sí. También funciona en tablet: pulsa para coger un residuo y arrastra para lanzarlo hacia el contenedor.



















































































































































