
34 rompecabezas de la Paz para imprimir y recortar
Explicación del recurso
Lo útil de este conjunto no es que sean muchos, sino que están escalonados: hay láminas de 2, 3, 4, 6, 9, 12 y 20 piezas. En una clase donde no todos van al mismo ritmo se reparte el mismo tema con dificultades distintas, y nadie recibe «la ficha de los pequeños».
La otra mitad de la idea son los acabados. Diecisiete láminas llegan a color y se recortan directamente; las otras diecisiete vienen en blanco y negro para colorearlas antes, y ese orden importa: mientras pinta, el niño se queda con una imagen de cómo era el dibujo, y es esa imagen la que luego le permite recomponerlo.
Los dibujos son los del repertorio del día —palomas, niños de distintos países cogidos de la mano, la Tierra abrazándose, el símbolo de la paz sobre una mandala—, con dos excepciones que merecen la pena: una niña meditando con su perro y un grupo haciendo yoga en el parque. Ahí la paz deja de ser un símbolo que se explica y pasa a ser algo que se hace con el cuerpo.
¿Qué habilidades trabaja?
Un puzle se reconstruye comparando cada pieza con el recuerdo de cómo era el dibujo entero. Por eso las diecisiete láminas en blanco y negro rinden más de lo que aparentan: colorear obliga a recorrer la imagen zona por zona durante varios minutos, y esa mirada previa es la referencia que el niño usa luego para recomponerla. En los de veinte piezas ya no es una recomendación, porque sin color unas piezas tan pequeñas resultan casi idénticas entre sí.
Arte y creatividad
Habilidades cognitivas
Motricidad
Ideas para usar esta actividad en aula y en casa
1. Reparte por dificultad, no por edad
Al estar todas sobre el mismo tema, cada niño puede recibir el número de piezas que le corresponde sin que la actividad parezca distinta. Es la forma más discreta de atender a un grupo que no va al mismo ritmo.
2. Colorear hoy, montar mañana
Partir la actividad en dos días funciona mejor de lo que parece: el dibujo se colorea un día y se recorta y monta al siguiente. El día de por medio convierte el montaje en una prueba de memoria visual.
3. Plastifica los que más se usen
Pegar la lámina sobre cartulina antes de recortar da piezas que aguantan y se pueden reutilizar todo el curso. Sin cartulina, un puzle de papel dura una tarde.
4. Empieza por la pieza que no tiene bordes
Hasta cuatro piezas todo se resuelve por la silueta, porque cada una tiene un lado recto que dice dónde va. A partir de seis aparece la pieza central, la que no toca ningún borde, y pedir que la busquen primero obliga a mirar el contenido del dibujo en lugar de encajar por tanteo.
5. Decide quién recorta, porque no da igual
Si lo que se quiere trabajar es la motricidad fina, recortar por la línea ondulada ya es la actividad entera y merece su tiempo. Si lo que interesa es el montaje, conviene llevar las piezas ya cortadas: un recorte torcido hace que dos piezas no encajen, y esa frustración se lleva por delante el resto.
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Puzles de la Paz fáciles: de 2 a 4 piezas
Un abrazo de madre, 2 piezas
Una madre rodea a sus dos hijos mientras una paloma pasa volando. Es de las más reconocibles para los pequeños: la escena se entiende antes de saber qué es el Día de la Paz.
Dos amigos hombro con hombro, 2 piezas
Dos niños juntos, cada uno en una mitad. Al partirlo por el medio, montarlo consiste literalmente en volver a juntarlos.
Una niña y un niño sonriendo, 2 piezas
Fondo amarillo con corazones. El contraste fuerte ayuda cuando el puzle se monta sobre la mesa y no sobre una plantilla.
Saltando con los brazos abiertos, 2 piezas
Dos niños en pleno salto. El gesto ocupa las dos mitades, así que la pieza suelta se reconoce por el brazo que le falta a la otra.
Paloma con rama de olivo, 2 piezas para colorear
La imagen clásica del día, en línea limpia y con mucho blanco dentro. Es la que mejor aguanta el rotulador grueso.
Niños del mundo de la mano, 2 piezas para colorear
Una fila de niños de distintos países. Colorear cada uno de un tono es lo que hace visible de qué va el dibujo.
PAZ y AMOR, 2 piezas para colorear
Un niño y una niña con las dos palabras a los lados. Las letras huecas dan un sitio evidente por donde empezar a colorear.
Arcoíris con paloma, 2 piezas para colorear
El arcoíris trae siete franjas ya separadas: sirve de excusa para repasar el orden de los colores mientras se pinta.
Un abrazo entre corazones, 3 piezas
Dos niños abrazados en un prado. Al pasar de dos piezas a tres aparece la pieza central, que es la primera que hay que buscar en vez de encajar por el borde.
El sol y la paloma, 3 piezas
Un sol sonriente y una paloma con su rama. Los dos elementos caen en piezas distintas, así que el niño puede nombrar lo que le falta.
La Tierra abrazándose, 3 piezas
El planeta se rodea a sí mismo con los brazos. Da pie a la pregunta de por qué la Tierra se abraza, que suele funcionar mejor que explicar la efeméride.
Una casa en calma, 3 piezas
Casita bajo el sol con la palabra CALMA. La versión doméstica de la paz: no todos los dibujos del día tienen que hablar del mundo.
Niños del mundo con guirnalda, 3 piezas para colorear
Un grupo sujetando una guirnalda que cruza el dibujo entero. La guirnalda es la pista para colocar la pieza del medio.
El sol y la paloma, 3 piezas para colorear
El mismo dibujo que la versión a color, en línea. Coloreado primero y recortado después, el niño ya sabe qué está montando.
La Tierra abrazándose, 3 piezas para colorear
Los continentes vienen dibujados, así que colorearlo obliga a fijarse en dónde está el mar y dónde la tierra.
Una casa en calma, 3 piezas para colorear
Casa, sol y la palabra CALMA en línea. Pocas zonas y grandes: sale bien incluso con ceras gordas.
La Tierra rodeada de estrellas, 4 piezas
Una ronda de estrellas cogidas de la mano alrededor del planeta. Con cuatro piezas ya hay dos filas, y ahí empieza a hacer falta mirar la imagen completa antes de encajar.
AMISTAD, 4 piezas
Un niño y una niña abrazados bajo la palabra. La palabra queda partida entre dos piezas: montarla es también leerla.
El símbolo de la paz sobre una mandala, 4 piezas
El símbolo clásico dentro de una corona de pétalos de colores. El más decorativo de los 34, y el que mejor queda expuesto en la pared.
Meditar con el perro, 4 piezas
Una niña sentada en el suelo con los ojos cerrados y su perro al lado. Aquí la paz es una postura, no un símbolo, y eso se puede imitar.
La Tierra rodeada de estrellas, 4 piezas para colorear
Las estrellas de la ronda son iguales entre sí, así que colorearlas de tonos distintos es lo que después permite distinguir las piezas.
AMISTAD, 4 piezas para colorear
Las letras huecas y las dos figuras dejan mucho margen: es de los que aguantan bien que lo pinten dos niños a la vez.
El símbolo de la paz sobre una mandala, 4 piezas para colorear
Una mandala de verdad, con pétalos repetidos. Colorearla lleva su rato, y ese rato es media actividad.
Meditar con el perro, 4 piezas para colorear
Mismo motivo que el de color, en línea. Va bien de cierre, cuando conviene bajar el ruido de la clase.
Nivel intermedio: 6 y 9 piezas
El sol y la paloma, 6 piezas
El primer salto real: seis piezas en dos filas de tres. Ya no basta con el borde, hay que fijarse en cómo continúan los rayos del sol.
El sol y la paloma, 6 piezas para colorear
La misma escena en línea. Colorear los rayos antes de recortar deja pistas de continuidad que facilitan mucho el montaje.
Un abrazo largo, 9 piezas
Dos niños abrazados sobre hierba, entre corazones. Con nueve piezas aparece la pieza central sin ningún borde recto: la más difícil de colocar y la que enseña a mirar el dibujo.
Un grupo entero de niños, 9 piezas
Muchos niños juntos, cada uno con su ropa y su pelo. La variedad es una ayuda: cada pieza tiene una cara distinta por la que reconocerla.
Un abrazo largo, 9 piezas para colorear
En línea, con los corazones repartidos por el fondo. Los corazones sueltos son la referencia para las piezas de las esquinas, que casi no tienen dibujo.
Un grupo entero de niños, 9 piezas para colorear
Un montón de figuras por colorear. Es el que más tiempo lleva de los 34, y funciona bien repartido entre varios.
Rompecabezas de la Paz difíciles: 12 y 20 piezas
La paloma sobre el sol, 12 piezas para colorear
Con el rótulo DÍA DE LA PAZ arriba. Doce piezas en cuatro columnas: el rótulo partido en trozos es lo que ordena la fila de arriba.
Yoga en el parque, 12 piezas
Niños y niñas haciendo posturas sobre esterillas, con un perro y un gato de por medio. El único de los 34 que muestra la calma como algo que se hace con el cuerpo.
La ronda del Día de la Paz, 20 piezas para colorear
Veinte piezas y una fila larga de niños cogidos de la mano. El más exigente del conjunto: conviene colorearlo entero antes de recortar, o las piezas del centro se vuelven indistinguibles.
La ronda del Día de la Paz, 20 piezas
La versión a color del anterior, con el rótulo y el sol. Veinte piezas piden una mesa despejada y un rato largo: es el que cierra la escalera.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas piezas tiene cada rompecabezas?
Hay siete niveles de dificultad: láminas de 2, 3, 4, 6, 9, 12 y 20 piezas. Las de 2 a 4 son las más numerosas, con ocho láminas de cada una, porque es el tramo donde más se usan. A partir de ahí el conjunto se estrecha: dos de 6 piezas, cuatro de 9, dos de 12 y dos de 20, pensadas para quien ya monta los de nueve sin ayuda de nadie.
¿Cuáles conviene colorear antes de recortar?
Las diecisiete que vienen en blanco y negro, y conviene hacerlo siempre en ese orden. Mientras colorea, el niño recorre la imagen entera y se queda con el recuerdo de cómo era, que es la referencia que después le permite recomponerla. En los de 12 y 20 piezas deja de ser un consejo: sin color, unas piezas tan pequeñas resultan casi indistinguibles y el montaje pasa a ser una prueba de paciencia en lugar de una de observación.
¿A partir de qué edad se pueden usar?
Los de 2 piezas se montan hacia los tres años, cuando todavía basta con juntar dos mitades; los de 20 piezas piden unos siete u ocho, porque ya no hay bordes suficientes para resolverlos por la silueta. Como los siete niveles están en la misma página, el mismo recurso acompaña un tramo largo y no hace falta buscar otro cada vez que el niño avanza.
¿Se pueden usar fuera del Día de la Paz?
Sí, y de hecho casi todas funcionan durante todo el curso. Ninguna lámina lleva la fecha impresa, y solo tres incluyen el rótulo «Día de la Paz» dentro del dibujo; las otras treinta y una muestran palomas, abrazos, la Tierra o niños cogidos de la mano, imágenes que no dependen de ninguna efeméride. El 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, es simplemente cuando más se buscan.
Ficha técnica
- Edad recomendada: 3 a 8 años
- Cursos: Ed. Infantil a 2.º Ed. Primaria
- Asignaturas: Valores, Plástica
- Revisado: agosto de 2026
- Tipo de recurso: Actividad, Ficha imprimible
- Formato: PDF imprimible
- Autoría: Equipo editorial de Educaenvivo
34 rompecabezas de la Paz para imprimir y recortar
Entidades que han contribuido en la publicación del recurso
Equipo editorial de Educaenvivo: Elaboración · Revisión pedagógica · Distribución






































