Verano

Frutales cargados, dorados trigales… Cristales ahumados, Quemados jarales… Umbría, sequía, solano… Paleta completa: verano


El verano aparece aquí con sus paisajes más reconocibles: el sol, el calor, los frutales cargados y los trigales dorados. En pocos versos también caben la sequía, los jarales quemados y esa luz intensa que cambia el aspecto de todo. Las palabras concentran así la fuerza de una estación vibrante sin necesitar largas descripciones.
Antonio Machado firma los dos primeros poemas. «Verano» reúne imágenes del campo y construye una paleta hecha de frutos, cereal, sombra y solano. «Noche de Verano» cambia el campo por la plaza de un pueblo: balcones abiertos, bancos de piedra, acacias, arena blanca, la luna en lo alto y el reloj iluminado en la torre. La escena está quieta y desierta, mientras una figura solitaria la recorre.
Los tres poemas siguientes miran la estación desde escenas sencillas y alegres. El de autoría desconocida celebra el sol y los helados de chocolate, fresa y limón. Menchu Cuesta Pérez lleva las vacaciones al fondo del mar: una estrella baila, un pez dibuja flores y corazones, y el pulpo y el calamar preparan sus maletas.
Alfredo Espino sitúa el verano dentro del paso del año. Los meses salen de una caja, las cuatro estaciones se suceden y las vacaciones llegan acompañadas de calor, frutas, helados y mucho sol.

Frutales cargados, dorados trigales… Cristales ahumados, Quemados jarales… Umbría, sequía, solano… Paleta completa: verano

Es una hermosa noche de verano. Tienen altas casas abiertas los balcones, del viejo pueblo a la anchurosa plaza. En el amplio rectángulo desierto, bancos de piedra, evónimos y acacias. Simétricos dibujan sus negras sombras en la arena blanca. En el cénit, la luna, y en la torre, la esfera del reloj iluminada. Yo en este viejo pueblo paseando solo, como un fantasma

A mí me gusta el verano, a mí me gusta que haga sol. A mí me gustan los helados, de chocolate, fresa y limón.

Una estrella que era de mar, toda contenta se puso a bailar. Un pececito de lindos colores, dibuja flores y corazones. El señor Pulpo y don Calamar, su maleta quieren cerrar. Llegó el verano y todos se van, de vacaciones al fondo del mar.

Yo tenía una caja llenita de meses, los iba gastando y se fue vaciando. Un año contiene las cuatro estaciones, y una de ellas son las vacaciones. Llegó el verano, llegó el calor, frutas y helados, todo el día… ¡sol!