Me han dicho que has dicho un dicho
Me han dicho que has dicho un dicho, un dicho que he dicho yo. Ese dicho que te han dicho que yo he dicho, no lo he dicho. Y si yo lo hubiera dicho, estaría muy bien dicho por haberlo dicho yo.


Un trabalenguas difícil es una frase construida para que la lengua tropiece, no simplemente una frase larga. Suele repetir sonidos parecidos muy juntos —la s con la l, la tr con la gr— o usar palabras larguísimas que cuesta decir enteras. En los dos casos exige a la boca cambios de posición seguidos y precisos. Por eso sirven para trabajar la dicción: equivocarse no se castiga, da risa, y quien lo intenta vuelve a empezar sin que nadie se lo pida.
Los veinte que hay aquí vienen de la tradición oral de España y de Latinoamérica, así que no tienen autor conocido y circulan en varias versiones. Cuando dos versiones son muy distintas —como pasa con «Tres tristes tigres» o con «El arzobispo de Constantinopla»— están las dos, para que puedas compararlas en voz alta.
Los veinte trabalenguas están repartidos en tres niveles: Avanzado, Experto y Rompelenguas. La dificultad no depende de lo largo que sea el texto, sino de lo que pide a la lengua y a los labios: sonidos parecidos que se alternan o palabras larguísimas que cuesta decir enteras.
Los de nivel Avanzado repiten una sola combinación complicada, así que se pueden dominar despacio y luego acelerar. Los de nivel Experto encadenan dos o tres cambios de posición seguidos, y ahí suele llegar el primer atasco de verdad.
En los Rompelenguas la dificultad está en las palabras: son larguísimas y se inventan o se alargan a propósito, como «pelimplimplética» o «periquipanzuda». Algunos trabalenguas de este nivel parten de palabras reales, como «otorrinolaringólogo» o «arzobispo», y las alargan. En este nivel no hace falta decir el trabalenguas entero a la primera: basta con llegar un poco más lejos que en el intento anterior.
Merece la pena empezar por el primero de cada nivel, no por el más famoso. «El arzobispo de Constantinopla» es el más buscado, pero intentarlo de entrada suele acabar en abandono. Con dos o tres del nivel Avanzado ya dominados, cuesta menos.
El orden que mejor funciona es leer el trabalenguas una vez completo y despacio antes de intentarlo rápido. Así localizas el tramo donde la lengua se atasca, que es el que más conviene practicar.
Después viene la parte útil de verdad: grabarte diciendo el trabalenguas y escucharte. Mientras hablas, la atención se va en pronunciar, y cuesta darse cuenta de dónde te trabas. Al escuchar la grabación te oyes desde fuera y notas una sílaba que te comes, un sonido que cambias por otro, el punto exacto en que pierdes el ritmo. La grabación se queda en el navegador, no se sube a ningún sitio y desaparece al cerrar la página.
Y una recomendación que va contra el instinto: empieza despacio. La velocidad es la recompensa, no el método. Decir el trabalenguas lento y sin fallos tres veces seguidas suele preparar la boca mejor que diez intentos rápidos y atascados.
El trabalenguas que más se cita como el más difícil en español es «El arzobispo de Constantinopla». Gira en torno a un verbo larguísimo, desarzobispodeconstantinopolitarizar, repetido en varias formas. Casi nadie consigue decir el trabalenguas entero a la primera. Se ha hecho viral varias veces en redes por esa dificultad. Si te atascas en el verbo largo, practícalo por separado y vuelve después al trabalenguas completo. Lo tienes aquí en dos versiones: una con pregunta y respuesta, y otra, titulada «Variante», más breve.
El trabalenguas mexicano más difícil suele ser «El otorrinolaringólogo de Parangaricutirimícuaro». Es un juego de palabras: une «otorrinolaringólogo», el médico especialista, con «Parangaricutirimícuaro», un pueblo, y con los dos construye un verbo larguísimo que repite en varias formas. Como en «El arzobispo de Constantinopla», aquí pesa más la longitud de la palabra que la alternancia de sonidos parecidos: lo difícil es decir una palabra enorme sin trabarse. En esta página está en el nivel Rompelenguas.
En inglés, el trabalenguas más largo documentado es «The Saga of Shrewd Simon Short», de unas 466 palabras, y todas sus palabras principales empiezan por s. En español no hay un récord equivalente establecido. El más largo de los veinte de esta página es «En la ciudad de Pamplona»: va metiendo un lugar dentro de otro hasta llegar a una lora, y después deshace el camino. El récord inglés es una curiosidad, no un objetivo de práctica.
Me han dicho que has dicho un dicho, un dicho que he dicho yo. Ese dicho que te han dicho que yo he dicho, no lo he dicho. Y si yo lo hubiera dicho, estaría muy bien dicho por haberlo dicho yo.
¿Por qué a la cama se le llama cama y a la cómoda cómoda, siendo la cómoda menos cómoda que la cama y la cama más cómoda que la cómoda?
Tres tristes tigres tragaban trigo en tres tristes trastos sentados tras un trigal. Sentados tras un trigal, en tres tristes trastos tragaban trigo tres tristes tigres.
Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal, en tres tristes trastos tragaban trigo tres tristes tigres.
Si tu gusto gustara del gusto que gusta mi gusto, mi gusto gustaría del gusto que gusta tu gusto. Pero como tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto, mi gusto no gusta del gusto que gusta tu gusto.
Enfrente de Fuensanta hay una fuente de frente. Fuensanta frunce la frente, frente a la fuente que está enfrente de frente.
La sal del salero saldrá salada y salará la sal de otros saleros cuando salga. Sala que te sala, cada salero salará de sal salada toda la sala.
Chiqui era una chica chiquitita y chiquitita era la chaqueta de Chiqui. Porque si Chiqui tenía una chica chaqueta, chiquitita sería la chaqueta de Chiqui.
Amaya tiene un gallo que no calla, siempre está ese gallo apoyado en una valla. Si oyes gallar un gallo no falla, es el de Amaya que siempre está apoyado cantando sobre una valla.
El Rey de Constantinopla está constantinoplizado. Consta que Constanza no lo pudo desconstantinoplizar. El desconstantinoplizador que lo desconstantinoplice, buen desconstantinoplizador será.
Tengo una gallina pinta, pipiripinta, pipirialegre y gorda, que tiene tres pollitos pintos, pipiripintos, pipirialegres y gordos. Si la gallina no hubiera sido pinta pipiripinta, pipirialegre y gorda; los pollitos no hubieran sido pintos, pipiripintos, pipirialegres y gordos.
Guerra tenía una parra y Parra tenía una perra. Y la perra de Parra fue a comer uvas a la parra de Guerra. Y Guerra aporreó con una porra a la perra de Parra. — ¡Oiga! ¡Usted! ¡Compadre Guerra! ¿Por qué ha aporreado con la porra a la perra de Parra? — Pues si la perra de Parra no hubiera ido a la parra de Guerra, Guerra no hubiera aporreado con la porra a la perra de Parra.
Hay suecos en Suiza y hay suizos en Suecia, pero hay más suizos en Suiza que suizos en Suecia, y más suecos en Suecia que suecos en Suiza
Un trabalengüista muy trabalenguado creó un trabalenguas muy trabalenguoso. Ni el más trabalengüista ni el más trabalenguado pudo trabalenguear aquel trabalenguas tan trabalenguoso.
En la ciudad de Pamplona hay una plaza. En la plaza hay una esquina. En la esquina hay una casa. En la casa hay una pieza. En la pieza hay una cama. En la cama hay una estera. En la estera hay una barra. En la barra hay una lora. Luego la lora a la barra, la barra a la estera, la estera a la cama, la cama a la pieza, la pieza a la casa, la casa a la esquina, la esquina a la plaza, la plaza a la ciudad de Pamplona.
Tenía una gata ética pelética pelimplimplética pelada peluda pelimplumpluda, que tenía gatitos éticos peléticos pelimplimpléticos pelados peludos pelimplumpludos, si mi gata no hubiera sido ética pelética pelimplimplética pelada peluda pelimplumpluda, sus gatitos no hubieran sido éticos peléticos pelimplimpéticos pelados peludos pelimplumpludos.
Pájara, pinta, peluda periquipanzuda, ¿por qué tienes a tus hijos pintos, peludos, periquipanzudos? — Porque yo soy pájara, pinta, peluda periquipanzuda. Por eso tengo a mis hijos pintos peludos periquipanzudos.
El otorrinolaringólogo de Parangaricutirimícuaro se quiere desotorrinolangaparangaricutirimicuarizar. El desotorrinolaringaparangaricutimicuador que logre desotorrinolangaparangaricutirimucuarizarlo, buen desotorrinolaringaparangaricutimicuador será.
Si el arzobispo de Constantinopla se desarzobispodeconstantinopolitarizase, ¿te desarzobispodeconstantinopolitarizarías tú? — No, yo no me desarzobispodeconstantinopolitarizaría si el arzobispo de Constantinopla se desarzobispodeconstantinopolitarizase.
El arzobispo de Constantinopla se quiere desarzobispodeconstantinopolitarizar. ¿Quién lo desarzobispodeconstantinopolitarizará? El desarzobispodeconstantinopolitarizador que lo desarzobispodeconstantinopolitarice, buen desarzobispodeconstantinopolitarizador será.