Ordenar números suena a algo que se resuelve con una ficha y un lápiz, y muchas veces se
resuelve así. El problema aparece cuando el niño recita «uno, dos, tres…» de carrerilla y
luego no sabe decir qué número va entre el 6 y el 8: recitar y ordenar no son lo mismo, y
la ficha de rellenar huecos no siempre distingue una cosa de la otra.
Este PowerPoint sí las separa, y lo hace con una idea simple: enseñar primero la fila
entera y quitar después algunas piezas.
Los tres tramos, y por qué van en ese orden
El juego no presenta los treinta números de golpe. Los reparte en tres tramos que se
recorren igual: primero una pantalla con la serie completa y después otra con la misma
fila y cuatro números fuera de sitio.
Del 1 al 10 se colocan el 2, el 5, el 7 y el 10. Del 11 al 20, el 11, el 14, el 17 y el
20. Del 21 al 30, el 23, el 26, el 28 y el 30. En los tres casos falta algún extremo y
algún número de en medio, y ésa es la diferencia útil: el extremo se acierta contando
desde el principio, pero el de en medio obliga a saber quién va antes y quién después sin
empezar de cero.
Qué mirar mientras juega
Lo interesante no es cuántos acierta, es por dónde empieza a contar. Un niño que para
colocar el 17 vuelve al 11 y va contando 12, 13, 14 hasta llegar todavía no tiene la serie
disponible: la está reconstruyendo cada vez. Otro que mira el 16 y el 18 y coloca el 17
directamente ya la tiene.
Los dos acaban bien la pantalla. La diferencia se ve en los segundos que tardan y en los
labios moviéndose, no en el resultado.
El salto de la decena
Si algo va a atascarse, va a ser el paso del 19 al 20 y el del 29 al 30. Es el punto donde
la lógica del sistema cambia de nombre —después de nueve unidades empieza otra decena— y
donde un niño que se sabe la serie de memoria se queda en blanco.
Por eso conviene no encadenar los tres tramos del tirón. El primero se puede hacer entero;
el segundo y el tercero rinden más en días distintos, aunque el juego los tenga a un clic.
Dónde encaja
Sirve en una tablet con un niño delante y sirve en pizarra digital con el grupo entero,
porque cada pantalla se resuelve señalando y no hay nada que leer. En casa vale para diez
minutos; con un grupo, para una rutina corta de las que se repiten.
Y como el archivo es un PowerPoint normal, se puede tocar: cambiar qué números faltan,
añadir un tramo del 31 al 40 o quitar los dibujos si distraen. No hace falta permiso ni
programa especial, solo abrirlo fuera del modo presentación.